Un estudio reciente analizó datos de casi 57.000 personas para ver cómo los hábitos diarios influyen en el riesgo de diabetes tipo 2, especialmente cuando hay una predisposición genética fuerte.

Lo que encontraron es que consumir menos alimentos ultraprocesados y hacer ejercicio regularmente puede reducir mucho las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2.

En concreto, quienes comían pocos ultraprocesados y practicaban actividad física moderada o vigorosa (como caminar rápido, andar en bici o incluso jardinería) tenían hasta un 70% menos de riesgo. Para los que tienen genes que los hacen más propensos, estos hábitos bajaron el riesgo a la mitad, lo cual es bastante alentador.

Un dato que me pareció clave es que por cada 10% que sube en la dieta el peso de ultraprocesados, se incrementa un 7% el riesgo de diabetes tipo 2. Por otro lado, cumplir con los 150 minutos semanales recomendados de actividad física redujo un 39% las chances de desarrollar esta enfermedad.

Lo que me gusta de esta información es que, aunque nuestro ADN no se puede cambiar, sí podemos tomar decisiones en nuestra vida diaria que marcan la diferencia. Reducir los ultraprocesados y movernos un poco más es algo a nuestro alcance y con beneficios evidentes, incluso para quienes tenemos una mayor predisposición genética.

¿Vosotros qué opináis? ¿Creéis que incorporar más ejercicio y cambiar la alimentación en vuestra vida ha sido clave para mejorar vuestro control o prevenir complicaciones?

Saludos,

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