He leído esta noticia y, como persona que convive con diabetes, no he podido evitar pararme a pensar en lo mucho que seguimos aprendiendo… incluso sobre cosas que dábamos casi por “hechas”.

Durante años nos han hablado del IMC como si fuera la referencia absoluta. Y muchos de nosotros lo hemos vivido en consulta: “tu IMC está bien” o “está alto”, sin que eso refleje realmente cómo estamos por dentro. Músculo, grasa, edad, sexo… todo eso influye, y no siempre se tiene en cuenta.

Por eso me parece muy interesante que desde la Clínica Universidad de Navarra se haya desarrollado y validado el CUN-BAE, una fórmula que estima mejor el porcentaje de grasa corporal y que, según los estudios, ayuda a predecir riesgos tan relevantes como la prediabetes, el hígado graso o incluso la depresión.


¿Por qué esto importa especialmente si tenemos diabetes (o riesgo de tenerla)?


Porque muchos ya sabemos que:

  • No todo se explica con el peso.
  • Puedes “no estar obeso” y aun así tener un riesgo metabólico elevado.
  • La inflamación, la grasa corporal y la salud emocional están mucho más conectadas de lo que parece.


Que una herramienta como esta permita detectar antes problemas metabólicos puede marcar la diferencia. No para etiquetarnos más, sino para actuar antes, ajustar hábitos, prevenir complicaciones y tener conversaciones más realistas con los profesionales sanitarios.

Además, me parece clave que se reconozca algo que muchos sentimos:

👉 la diabetes no va solo de glucosa, también va de bienestar emocional, de cómo nos sentimos con nuestro cuerpo y de cómo nos cuidamos a largo plazo.


Un paso más hacia una visión más humana de la salud

Que esta herramienta esté a disposición de profesionales de todo el mundo es una buena noticia. Significa más opciones, más precisión y, ojalá, menos simplificaciones que a veces nos hacen sentir incomprendidos.

Y como siempre decimos por aquí: la información compartida cobra más sentido cuando se convierte en conversación. Si alguien ha tenido experiencias similares con el IMC, con el hígado graso, o con cómo influyen estos factores en su estado de ánimo, sería genial leeros.

Seguimos aprendiendo juntos. Porque cuidar la salud también es compartir conocimiento y no caminar solos.