Como persona que convive con la diabetes, hay temas que me tocan especialmente. Uno de ellos es el embarazo. No solo por lo que supone a nivel médico, sino por la enorme carga emocional y social que conlleva. He leído con atención el artículo “Diabetes technology for pregnant women with hyperglycemia in pregnancy: An opportunity to address global inequity” y, sinceramente, me ha removido por dentro.

Porque habla de tecnología, sí. Pero sobre todo habla de desigualdad. Y de cómo, según dónde nazcas o vivas, tus oportunidades de tener un embarazo seguro con diabetes cambian radicalmente.


La hiperglucemia en el embarazo: un problema mucho más grande de lo que creemos

A veces pensamos que la diabetes en el embarazo es algo “poco frecuente”. Nada más lejos de la realidad. Según los datos que recoge el artículo, 1 de cada 6 nacimientos en el mundo se produce en mujeres con algún tipo de hiperglucemia durante el embarazo.

La mayoría de los casos corresponden a diabetes gestacional, pero hay un grupo más pequeño —y con mayor riesgo— formado por mujeres con diabetes tipo 1 o tipo 2 previa al embarazo. En estos casos, el control suele ser más complejo y, en muchos países, depende en gran medida del acceso a tecnología.

Y aquí empieza el problema.


La tecnología existe… pero no llega a todas

Sensores de glucosa, sistemas de asa cerrada, bombas de insulina, seguimiento continuo, educación estructurada previa al embarazo…
Quienes vivimos en países con sistemas sanitarios más sólidos sabemos que estas herramientas pueden marcar la diferencia entre un embarazo lleno de complicaciones y uno mucho más seguro.

El nuevo consenso clínico europeo y de sociedades endocrinas apuesta claramente por estas tecnologías. Y, como persona con diabetes, no puedo estar más de acuerdo con el potencial que tienen.

Pero el artículo pone el dedo en la llaga:
👉 más del 90 % de los nacimientos del mundo ocurren en países de ingresos bajos y medios, donde muchas veces ni siquiera está garantizado el acceso regular a insulina o a controles básicos durante el embarazo.

¿De qué sirve una recomendación basada en sensores continuos si no hay tiras reactivas?
¿De qué sirve hablar de sistemas híbridos de asa cerrada si no hay seguimiento prenatal estable?


Adaptar no es bajar el nivel: es hacer justicia

Hay una frase del artículo que me parece clave y que conecta mucho con el espíritu de este foro:

Adaptarse a los recursos locales no es rebajar la calidad, es el camino hacia la equidad.

Como persona con diabetes, sé que no todas las soluciones tienen que ser “lo último en tecnología” para ser útiles. A veces, lo más transformador es:

  • acceso fiable a insulina,

  • educación clara y continua,

  • protocolos sencillos de control,

  • profesionales formados,

  • y acompañamiento real.

El artículo defiende que la tecnología debe llegar a todas… pero mientras tanto, hay que construir puentes, no dejar a millones de mujeres fuera del sistema por no poder cumplir guías pensadas solo para países ricos.


El papel de FIGO y los modelos más realistas

Una parte especialmente interesante es el papel de FIGO (Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia), que ya en 2015 propuso guías globales teniendo en cuenta los distintos niveles de recursos.

Esto incluye ideas muy sensatas:

  • modelos de atención compartida con personal comunitario,

  • introducción progresiva de tecnología (por ejemplo, uso puntual de sensores),

  • integración del control de la diabetes en la atención primaria,

  • y formación adaptada al contexto real de cada país.

Como comunidad de personas con diabetes, este enfoque nos suena mucho: no todos empezamos igual, pero todos merecemos llegar al mismo destino.


Lo que echo en falta… y lo que podemos aprender

El artículo critica —con razón— que las nuevas guías internacionales apenas tengan en cuenta esta realidad global. Y eso es una oportunidad perdida.

Pero también es una llamada a la acción:
👉 necesitamos recomendaciones que pongan la equidad en el centro, no como una nota al pie.

Y aquí enlazo con algo muy nuestro, muy del foro.


La fuerza de la comunidad: cuando el conocimiento se comparte

Muchas de las cosas que propone el artículo —educación, acompañamiento, continuidad, apoyo emocional— ya las vivimos aquí cada día. Personas con diabetes ayudando a otras personas, parejas aprendiendo juntas, madres compartiendo miedos y soluciones.

Ese espíritu es el que recoge tan bien el libro “Vivir con diabetes: El poder de la comunidad online”. No es un libro técnico, es un libro humano. Habla precisamente de esto: de cómo no todo depende de la tecnología, sino de sentirte acompañado, comprendido y respaldado.

Si tienes diabetes y estás pensando en ser madre, si tu pareja vive con diabetes, o si simplemente quieres entender mejor lo que supone… este libro puede marcar la diferencia. Para ti o para regalar a alguien cercano.

Además, con cada compra estás ayudando a que este foro siga existiendo, sin publicidad y al servicio de la comunidad, algo que hoy en día también es una forma de equidad.


Para terminar…

Este artículo me ha recordado algo fundamental:
👉 la tecnología salva vidas, pero solo cuando llega a quien la necesita.

Mientras tanto, la información compartida, el apoyo mutuo y la comunidad siguen siendo herramientas poderosísimas. Sigamos usándolas. Sigamos hablando. Sigamos acompañándonos.

Porque vivir con diabetes —y más aún durante un embarazo— no debería depender del código postal.

Un abrazo a todas y todos. 💙