Quienes vivimos con diabetes sabemos que el diagnóstico es solo el principio. Lo difícil empieza después, en el día a día. No solo por el control de la glucosa, la medicación o las decisiones constantes, sino por algo que pesa mucho más de lo que parece: el estigma, los juicios y las ideas equivocadas de quienes no conviven con esta enfermedad.
Este artículo pone palabras a algo que muchos sentimos desde hace años. Y como persona con diabetes, me he visto reflejado en cada párrafo.
La vergüenza que nadie ve
Seguro que os suena la escena: estás comiendo fuera y decides pedir postre. Automáticamente llegan las miradas, los silencios incómodos o el clásico comentario:
“¿Puedes comer eso?”
Lo que no se ve es todo lo que hay detrás.
Los cálculos mentales, el ajuste de insulina, la previsión de cómo responderá la glucosa, el sensor marcando tendencias… No es improvisación, es gestión.
La diabetes no es blanco o negro. No es “puedes” o “no puedes”. Es equilibrio, información y decisiones en tiempo real. Y cuando alguien cuestiona esas decisiones, aunque lo haga con buena intención, duele. Porque transmite el mensaje de que no sabemos cuidarnos, cuando en realidad llevamos haciéndolo cada día, sin descanso.
“Seguro que es por lo que comías…”
Otro de los grandes pesos que cargamos es la culpa.
Esa idea tan extendida de que la diabetes aparece por “no haberse cuidado”.
Nada más lejos de la realidad.
La diabetes es compleja. Intervienen la genética, el sistema inmunitario, el entorno, el estrés, el sueño, las hormonas, la actividad física… Reducirlo todo a “comer mal” no solo es falso, también es injusto. Y ese juicio constante acaba calando, haciendo que muchas personas oculten su diagnóstico, eviten hablar del tema o incluso falten a consultas médicas por vergüenza.
Vivir con diabetes es decidir… todo el tiempo
Hay algo que me gustaría que todo el mundo entendiera:
no descansamos nunca.
Cada día tomamos decenas (o cientos) de decisiones relacionadas con la salud:
- Qué comer y cuándo
- Cuánta medicación usar
- Si hacer ejercicio o no
- Cómo influirá el estrés, el sueño o una enfermedad
- Qué hacer ante una subida o una bajada inesperada
Y todo eso mientras trabajamos, cuidamos de nuestra familia, salimos con amigos o simplemente intentamos vivir.
No hay dos diabetes iguales
Otra gran verdad: no existe un plan único.
Lo que a mí me funciona, puede no servirle a otra persona. Comparar, juzgar o dar consejos no solicitados suele generar más ruido que ayuda.
La tecnología, como los monitores continuos de glucosa, nos ha dado algo fundamental: información y autonomía. Nos permite entender nuestro cuerpo, anticiparnos y tomar mejores decisiones. No para que otros nos controlen, sino para poder vivir con más tranquilidad.
El apoyo importa (y mucho)
Las palabras importan.
El tono importa.
La forma en la que preguntamos, también.
En lugar de decir:
- “Eso no deberías comerlo”
- “¿Otra vez te ha subido?”
- “Yo conozco a alguien que se curó…”
Podemos decir:
- “¿Cómo puedo ayudarte?”
- “¿Hay algo que deba saber para acompañarte mejor?”
- “Confío en que sabes lo que necesitas”
Ese pequeño cambio crea un entorno más seguro, más humano y más respetuoso.
La diabetes no nos define
Tener diabetes no nos quita las ganas de vivir, de viajar, de disfrutar, de hacer deporte, de enamorarnos o de celebrar.
Es una enfermedad seria, sí.
Pero no somos la enfermedad.
Con información, herramientas y apoyo, se puede vivir plenamente. Y aquí es donde la comunidad marca la diferencia.
La fuerza de no estar solos
Si algo he aprendido con los años es que compartir lo que vivimos aligera la carga. Leer a otras personas que entienden exactamente por lo que pasas, sin explicaciones ni juicios, es un regalo.
Por eso este foro existe desde hace tantos años. Y por eso tiene tanto sentido apoyar iniciativas que nacen desde dentro de la comunidad, como el libro “Vivir con diabetes: El poder de la comunidad online”. No es un manual médico, es un reflejo de experiencias reales, de apoyo mutuo y de cómo la compañía de otros cambia la forma de vivir la diabetes.
Es un libro que también puede ayudar mucho a parejas, familias y amigos a comprendernos mejor.
💙 Si convivís con la diabetes, si acompañáis a alguien que la tiene o si simplemente queréis entender mejor esta realidad, os animo a seguir participando, compartiendo y cuidando este espacio.
Aquí no hay prejuicios. Aquí hay personas.
Porque más allá del diagnóstico, lo que necesitamos es empatía, respeto y comunidad.