Mi nombre es María Florencia Gau, tengo 29 años y soy deportista argentina con diabetes tipo 1. Vivo parte del año en Argentina y parte en Estados Unidos gracias a mi trabajo como montañista e instructora de ski y snowboard. Sí: tengo diabetes tipo 1 y hago deporte de altorendimiento. Aunque a muchos todavía les cueste creerlo.La sorpresa suele venir acompañada de preguntas repetidas:“¿Cómo podés tener diabetes si sos deportista?”“¿No se cura si te cuidás más?”“Pero no parecés diabética…”

Estas preguntas reflejan una gran falta de información, incluso hoy. Por eso es importante explicar qué es la diabetes tipo 1 y en qué se diferencia de otros tipos.

¿Qué es la diabetes tipo 1?

La diabetes mellitus tipo 1 es una enfermedad crónica de origen autoinmune. El propio sistema inmunológico ataca las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina. Como resultado, el cuerpo deja de producir esta hormona, fundamental para que la glucosa ingrese a las

Las personas con diabetes tipo 1 necesitan insulina de por vida. Suele diagnosticarse en la infancia, adolescencia o adultez temprana, aunque puede aparecer a cualquier edad. No está relacionada con la alimentación ni con el estilo de vida.

¿Y la diabetes tipo 2?

La diabetes tipo 2 es diferente. En este caso, el cuerpo produce insulina, pero no la utiliza de forma eficiente, lo que genera niveles elevados de glucosa en sangre. Está asociada a factores como el sedentarismo, el sobrepeso, la genética y la edad, aunque cada vez aparece en personasmás jóvenes.

Existen otros tipos de diabetes, pero comprender esta diferencia básica ya ayuda a derribar muchos mitos.



La familia también recibe el diagnóstico

El impacto de la diabetes no lo vive solo quien la recibe. La familia atraviesa un proceso paralelo, especialmente al inicio. Culpa, miedo y sobreprotección suelen aparecer. Recuerdo que cuando comencé con insulina, mi mamá necesitaba que me controle todo el tiempo.

No era desde el desconocimiento, sino desde el amor. Con el tiempo entendimos que el control excesivo también puede generar estrés y hasta empeorar los valores de glucosa. La diabetes tipo 1 conlleva riesgos reales: una hipoglucemia severa puede ser mortal, y las hiperglucemias sostenidas afectan órganos a largo plazo. Pero también es clave aprender a confiar, soltar y acompañar sin invadir.

Una condición sin días libresHace poco escuché a un deportista canadiense con diabetes decir una frase que resume esta realidad:“No tenemos día libre de la diabetes.”

No hay pausas, ni descansos, ni vacaciones. Y sí, muchas veces me pregunté “¿por qué a mí?”, sobre todo cuando un bajón glucémico me frena en medio de una subida o de un entrenamiento.

Sin embargo, la diabetes también me enseñó a conocer mi cuerpo de una forma profunda, a escuchar señales, a adaptarme y a no rendirme. Durante años me dijeron que no podría ser deportista, montañista o profesora de educación física. Hoy vivo de lo que amo hacer.




¿Deporte: sí o no?

Qué pregunta difícil. Hay muchas opiniones distintas.Personalmente, creo que el deporte es uno de los mejores métodos para regular la glucosa. No solo porque ayuda a estabilizarla, sino porque también tiene un impacto enorme en la cabeza: reduce el estrés, la ansiedad, la depresión y un montón de otras cosas que pueden aparecer alconvivir con la diabetes.Más allá de esto, es algo con lo que tuve que lidiar bastante. Hacer deporte sin conocimientos sobre glucemias o con un control inadecuado puede llevar a una hipoglucemia, y como mencioné antes, una hipoglucemia puede tener finales no gratos.Hay muchos médicos que están en contra de la actividad física diaria en personas con diabetes tipo 1. Yo, en cambio, creo que lo que hace falta no es alejarnos del entrenamiento, sino contar con más profesionales preparados para acompañarnos.

Con esto me refiero a la necesidad de entrenadores y profesionales de la salud que sepan qué tipo de ejercicios realizar, cómo hacerlos y en qué rangos de glucosa deberíamos estar —o al menos tener una referencia aproximada— para entrenar de forma segura.

En mi caso, nunca encontré ni un deportólogo diabetólogo, ni un entrenador con conocimientos reales sobre diabetes tipo 1 y deporte de alto rendimiento, ni en Argentina ni en Estados Unidos.Por eso, atravesé momentos difíciles debido a malas interpretaciones desde el lado profesional y tuve que aprender muchas cosas por mi cuenta: cómo controlar mis glucosas, cómo mantenerlas en rango durante más tiempo o cómo subirlas rápidamente para poder seguir caminando en lamontaña. Todo fue, literalmente, a prueba y error.Para mí, el deporte siempre es un enorme SI.

En cualquier tipo de diabetes y en cualquier persona, tenga o no diabetes.




¿Qué necesita una persona con diabetes tipo 1?

Contrario a lo que muchos creen, las necesidades no son tan distintas a las de cualquier persona que busca una vida saludable:• alimentación equilibrada• actividad física• descanso adecuado• correcta administración de insulina• salud mentalLa salud mental es clave. El estrés, la ansiedad o la depresión impactan directamente en la glucosa, muchas veces de forma incontrolable.

El acompañamiento profesional es fundamental, pero también entender que no todos los cuerpos responden igual.

No existe una fórmula universal para la diabetes tipo 1. Escuchar el propio cuerpo es tan importante como seguir las indicaciones médicas.


Vivir, entrenar y seguir

Después de cirugías, hipoglucemias, hiperglucemias y momentos de frustración, sigo acá.Entrenando, enseñando y demostrando que la diabetes no define los límites.No elegí esta condición, pero sí elijo qué hacer con ella. La diabetes tipo 1 no se cura, pero tampoco impide vivir, soñar y moverse.

Hablar de diabetes también es una forma de educar, de derribar prejuicios y de acompañar a quienes recién empiezan este camino.



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