A veces pensamos que, si tenemos la glucosa bien controlada, ya estamos haciendo todo lo necesario. Y sí, es fundamental. Pero un estudio reciente publicado en la revista Diabetes Research and Clinical Practice nos recuerda que en la diabetes tipo 1 hay otros factores que también pueden influir en nuestro riesgo cardiovascular, incluso cuando los valores parecen correctos.

La investigación ha sido realizada por el Institut d'Investigació i Innovació Parc Taulí, en colaboración con el Institut d'Investigació Sanitària Pere Virgili y el Hospital del Mar Research Institute, dentro del marco del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas. El equipo analizó a 179 personas con diabetes tipo 1 sin antecedentes cardiovasculares previos y encontró una asociación clara entre la grasa abdominal y el envejecimiento vascular precoz.

Lo interesante —y también lo que invita a la reflexión— es que aproximadamente un 10% de las personas estudiadas mostraba signos de envejecimiento vascular acelerado a pesar de tener buen control de glucemia, presión arterial y perfil lipídico. Es decir, no siempre basta con que “los números salgan bien”.

En la diabetes tipo 1, la insulina es imprescindible para vivir. Pero con el paso de los años puede favorecer un aumento gradual de peso. Cuando ese aumento se concentra en la zona abdominal, puede afectar a la elasticidad de las arterias. La pérdida de elasticidad arterial está relacionada con la degradación de la elastina, una proteína clave de la pared vascular, y puede ser la base de complicaciones como infarto, ictus o afectación de retina, riñones y sistema nervioso periférico.

Uno de los aspectos más prácticos del estudio es que pone el foco en algo muy sencillo de medir: el índice cintura-altura, que se calcula dividiendo el perímetro de la cintura entre la altura. Detectaron que un valor igual o superior a 0,56 se asociaba claramente con envejecimiento vascular acelerado, medido mediante la velocidad de la onda del pulso, una técnica no invasiva que evalúa la rigidez arterial. Según los investigadores, este índice parece más preciso para identificar riesgo que otros indicadores más conocidos como el IMC o el índice cintura-cadera.

Esto tiene un impacto directo en nuestra vida diaria. No se trata de obsesionarnos con la báscula, sino de entender que la distribución de la grasa corporal importa, especialmente en la diabetes tipo 1. Quizá no hablamos lo suficiente de composición corporal, de fuerza muscular o de cómo el paso de los años y la insulina pueden influir en nuestro metabolismo.

También es un mensaje importante para nuestras familias y parejas. Muchas veces ven que “la glucosa está bien” y piensan que todo está bajo control. Este tipo de estudios nos recuerdan que la diabetes es mucho más que cifras puntuales; es una condición compleja que requiere una mirada global y a largo plazo.

En el foro hay personas con décadas de evolución de diabetes tipo 1. ¿Habéis notado cambios en vuestro peso con los años? ¿Os habéis medido alguna vez el índice cintura-altura? Compartir experiencias puede ayudar a quienes están empezando o a quienes creen que con tener buena HbA1c ya es suficiente.

Seguir aprendiendo juntos, cuestionarnos y compartir lo que vamos descubriendo es una forma poderosa de cuidarnos. Porque vivir con diabetes no es solo sobrevivir, es entender nuestro cuerpo, anticiparnos cuando podemos y apoyarnos como comunidad en cada etapa del camino.