En los últimos años hemos visto cómo medicamentos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro han ganado muchísima popularidad en España. La demanda ha crecido alrededor de un 40% anual en los últimos tres años, especialmente en personas con obesidad y diabetes tipo 2.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido recientemente sobre lo que denomina un “efecto rebote” tras dejar estos tratamientos. Y aquí es donde merece la pena que, como personas con diabetes o familiares, entendamos bien qué está pasando.


📉 ¿Qué ocurre durante el tratamiento?

Según un análisis publicado en el British Medical Journal, estos fármacos producen:

  • Una pérdida media de peso de unos 14,7 kg al finalizar el tratamiento.
  • Mejoras claras en glucosa en sangre.
  • Descenso de la presión arterial.
  • Mejora del colesterol, triglicéridos y hemoglobina glicosilada.

Es decir, funcionan. Y en muchos casos suponen un antes y un después en el control metabólico.


🔁 ¿Y qué pasa cuando se suspenden?

El problema, según el mismo análisis, aparece al dejar la medicación:

  • Se recuperan de media 9,9 kg al año de suspenderla.
  • A los 18 meses, lo habitual es haber recuperado prácticamente todo el peso perdido.
  • Los parámetros metabólicos (glucosa, colesterol, etc.) tienden a volver a niveles previos.
  • El ritmo estimado de recuperación de peso es de unos 0,8 kg al mes.

Esto no significa que el tratamiento no sirva, sino que su efecto fisiológico tiene un peso determinante. Cuando se retira, el organismo vuelve progresivamente a su punto de partida.


¿Qué implica esto para nosotros como personas con diabetes?

Primero, que no existen soluciones mágicas. Estos fármacos pueden ser una herramienta muy útil, especialmente en personas con diabetes tipo 2 y obesidad, pero no sustituyen el trabajo a largo plazo en hábitos.

Segundo, que cualquier decisión sobre iniciar o suspender estos tratamientos debe hacerse siempre de la mano del endocrino, valorando riesgos, beneficios y expectativas realistas.

Y tercero, que el foco no debería estar solo en el número de kilos, sino en la salud metabólica global y sostenible.

La propia OCU insiste en que los programas conductuales (alimentación hipocalórica equilibrada, actividad física regular y hábitos mantenidos en el tiempo) ofrecen resultados más lentos, pero potencialmente más estables si se consolidan.


¿Habéis usado alguno de estos tratamientos?

¿Habéis notado cambios al suspenderlo?

¿Cómo gestionáis el equilibrio entre medicación y hábitos?


Como siempre, compartir experiencias reales ayuda muchísimo a quienes están empezando o se están planteando este tipo de tratamiento. Entre todos podemos aportar una visión más completa, realista y humana de lo que supone vivir con diabetes.