Este fin de semana he hecho algo que hace años quizá habría dudado si podría hacer con diabetes: una ruta de 20 km por montaña, más de 5 horas caminando, con desnivel importante y exigencia física real.

No ha sido improvisado. Ha sido planificado. Pensado. Ajustado. Y sí, con alguna hipoglucemia por el camino.

He querido compartir aquí no solo el reel que he publicado en Instagram, sino sobre todo cómo organicé la salida: cómo ajusté la bomba, cómo gestioné las subidas, qué hice cuando apareció la primera hipo, cómo aproveché los avituallamientos y qué llevaba en la mochila para sentirme seguro.

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Porque hacer deporte con diabetes no es cuestión de suerte. Es cuestión de preparación, experiencia y aprendizaje constante.

Os cuento cómo fue la ruta y qué decisiones fui tomando durante el recorrido 👇


🌄 Madrugar, planificar y anticipar

Levantarte a las 5:30 h para desayunar con tiempo antes de empezar a caminar ya marca la diferencia. Cuando hacemos rutas largas (5 horas y 20 km no son cualquier cosa), el tiempo previo es clave: desayuno controlado, margen para ver tendencia y salir con cierta estabilidad.

Salir con glucosa >200 mg/dl y aun así tener una hipo en plena subida es algo que muchos hemos vivido. La montaña no perdona: el esfuerzo en ascenso, el desnivel acumulado y la intensidad hacen que el consumo de glucosa se dispare.

Y aquí hay un punto muy importante para todos:

👉 Aunque empieces alto, el ejercicio intenso puede hacer que caigas rápido.

👉 Anticipar la bajada y corregir con 20 g de glucosa (4 pastillas de 5 g) fue una decisión perfecta.


Eso no es suerte, eso es experiencia.


⛰️ Gestión durante la ruta

Desconectar la bomba en la subida fue una estrategia lógica por la intensidad del tramo. Luego, en zonas más suaves, volver a conectar en modo Easy-Off demuestra algo clave: flexibilidad y adaptación constante.

Los avituallamientos fueron casi estratégicos:

Km 5: coca con azúcar + batido de chocolate → estabilización rápida.

Km 10: bocadillo de queso + parada de 20 minutos → recarga más sostenida.

Últimos 5 km en bajada → cansancio muscular, pero glucosa estable.


Aquí hay otro aprendizaje muy potente:

👉 No se trata de hacerlo perfecto, sino de ir leyendo el cuerpo y ajustando.

👉 El objetivo no es evitar todas las hipos, sino gestionarlas con seguridad.


🎒 Preparación: la clave invisible

“Cuando hago deporte, siempre voy preparado para las hipoglucemias, son inevitables.”

Eso es exactamente lo que marca la diferencia.

Mochila con:

  • Pastillas de glucosa
  • Geles
  • Galletas
  • Extras de seguridad (Glucagón)


Ir preparado no elimina el riesgo, pero elimina el miedo. Y eso cambia completamente la experiencia.


💬 ¿Por qué compartir esto aquí es tan importante?

Porque alguien que ahora mismo está leyendo esto puede estar pensando: “Yo no podría hacer una ruta de 20 km con diabetes…” Y la realidad es que sí se puede.

  • Con planificación.
  • Con experiencia.
  • Con comunidad.

Este tipo de posts ayudan muchísimo más de lo que parece. Dan ideas prácticas reales, no teoría.

Si os interesa el deporte, la montaña, el running o simplemente caminar más, animaros a compartir cómo lo gestionáis vosotros. Entre todos aprendemos.

Y si queréis que vuestra pareja, vuestros amigos o vuestra familia entiendan lo que hay detrás de algo tan “simple” como hacer una ruta de montaña con diabetes, os recomiendo de verdad el libro “Vivir con diabetes: El poder de la comunidad online”. Explica precisamente esto: la parte invisible, la planificación mental, el desgaste, y también la satisfacción enorme de conseguirlo.

Porque vivir con diabetes no es solo controlar números.

Es organizar una mochila, anticipar una hipo en plena subida y aun así disfrutar del paisaje.


¿Quién se anima a contar su próxima experiencia deportiva? 💙


Saludos,