Recuerdo perfectamente el día en que me diagnosticaron diabetes. Más allá del miedo inicial, una de las cosas que más pesan son todas esas frases que empiezas a escuchar: "ya no podrás hacer esto", "tendrás que renunciar a aquello", "tu vida cambiará para siempre".
Por eso me ha llamado especialmente la atención la historia de David Lozano, ciclista profesional catalán y miembro del Team Novo Nordisk, un equipo formado íntegramente por deportistas con diabetes. Porque su experiencia refleja algo que muchos hemos vivido: que a veces las limitaciones más grandes no las pone la diabetes, sino las expectativas de quienes no conocen realmente lo que significa vivir con ella.
Cuando le diagnosticaron diabetes tipo 1 le dijeron que su carrera deportiva había terminado. Sin embargo, años después sigue compitiendo al máximo nivel. No porque la diabetes haya desaparecido ni porque sea fácil, sino porque ha aprendido a convivir con ella y a gestionarla cada día.
Uno de los aspectos más interesantes de su testimonio es la importancia que da a los sistemas de monitorización continua de glucosa.
Quienes utilizamos sensores sabemos perfectamente de qué habla. Hace años tomar decisiones significaba hacer controles capilares constantes y, muchas veces, actuar casi a ciegas. Hoy podemos ver tendencias, anticiparnos a una hipoglucemia o corregir una subida antes de que se convierta en un problema.
En el caso de un deportista profesional, donde el gasto energético cambia constantemente, disponer de esos datos en tiempo real puede marcar la diferencia entre completar una etapa o tener que abandonar.
Pero incluso para quienes no competimos en el deporte de élite, la lección es la misma: la información nos da libertad. Poder entender mejor cómo responde nuestro cuerpo nos ayuda a tomar decisiones más seguras y a vivir con menos incertidumbre.
También me parece muy relevante cómo ha cambiado el mensaje médico con el paso de los años.
David comenta que cuando fue diagnosticado le hicieron sentir que el deporte era incompatible con la diabetes. Hoy ocurre justo lo contrario: cada vez más profesionales sanitarios recomiendan la actividad física como una herramienta fundamental para mejorar el control glucémico, la salud cardiovascular y el bienestar emocional.
Y no hace falta ser ciclista profesional para beneficiarse de ello.
Caminar, correr, nadar, ir al gimnasio o simplemente mantenerse activo puede ayudar enormemente en la gestión diaria de la diabetes. Eso sí, todos sabemos que el ejercicio añade una capa extra de complejidad: ajustar insulina, planificar hidratos, prevenir hipoglucemias y aprender de los errores.
Porque si algo destaca David es que incluso los deportistas más experimentados tienen días en los que nada sale como esperaban.
Quizá la parte más inspiradora de la entrevista no sea que un corredor profesional compita con diabetes, sino el impacto que tiene en las familias que conocen al equipo.
Muchos padres llegan al diagnóstico de un hijo con miedo al futuro. Se preguntan qué podrá hacer, qué oportunidades tendrá o si podrá perseguir sus sueños.
Ver a personas con diabetes compitiendo al máximo nivel ayuda a romper esos temores. No significa que la diabetes sea fácil ni que no exija esfuerzo, pero sí demuestra que una buena gestión permite desarrollar proyectos de vida plenamente normales.
Y este mensaje va mucho más allá del deporte. Aplica a los estudios, al trabajo, a los viajes, a las relaciones personales y a cualquier objetivo que nos propongamos.
Hay una frase de David que me parece especialmente valiosa: no siempre el camino está lleno de facilidades.
Los que convivimos con diabetes sabemos que existen días en los que los números no tienen sentido, en los que una misma comida produce resultados distintos o en los que las glucemias parecen empeñadas en llevarnos la contraria.
Sin embargo, cada uno de esos días también nos enseña algo. Aprendemos sobre nuestro cuerpo, sobre nuestras decisiones y sobre cómo reaccionar la próxima vez.
La experiencia acumulada acaba convirtiéndose en una de nuestras mayores fortalezas.
¿Os dijeron alguna vez que la diabetes os impediría hacer algo?
¿Habéis conseguido demostrar lo contrario?
Me encantará leer vuestras experiencias en los comentarios. 💙