Uno de los mayores miedos de muchos de nosotros es que, con los años, aparezcan complicaciones como la enfermedad renal. Por eso me ha parecido especialmente esperanzador conocer los resultados de un nuevo estudio con jóvenes de entre 12 y 21 años con diabetes tipo 1.
Los investigadores probaron durante 22 semanas un medicamento llamado dapagliflozina, un fármaco que ya está aprobado para otras indicaciones y que pertenece al grupo de los inhibidores de SGLT2. Lo interesante es que no solo observaron una mejora en el control de la glucosa, sino que encontraron evidencias de que el medicamento reduce e incluso revierte algunos de los cambios que producen el daño renal.
Al analizar biopsias de riñón, comprobaron que disminuían procesos tan importantes como el estrés oxidativo, la inflamación y la fibrosis, tres factores que están muy relacionados con la progresión de la nefropatía diabética. Además, los participantes tratados mostraron una función renal más normalizada, un dato muy positivo teniendo en cuenta que casi una de cada tres personas con diabetes tipo 1 puede desarrollar enfermedad renal crónica a lo largo de su vida.
Eso sí, es importante mantener la prudencia. Aunque los resultados son muy prometedores, esto no significa que la dapagliflozina vaya a convertirse automáticamente en un tratamiento habitual para todas las personas con diabetes tipo 1. Los inhibidores de SGLT2 pueden aumentar el riesgo de cetoacidosis diabética en personas con diabetes tipo 1, por lo que su uso requiere una valoración médica muy cuidadosa.
Aun así, investigaciones como esta demuestran que el futuro no pasa solo por conseguir mejores niveles de glucosa. También estamos avanzando hacia tratamientos capaces de proteger los órganos antes de que aparezcan daños irreversibles, algo que hace unos años parecía mucho más lejano.
Cada avance como este nos recuerda que la investigación sigue avanzando y que, poco a poco, aparecen nuevas herramientas para ayudarnos a vivir más años y con una mejor calidad de vida.
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