Los que vivimos con diabetes tipo 1 sabemos que, por muchos avances que hayamos visto en sensores, bombas y sistemas de asa cerrada, hay algo que prácticamente no ha cambiado: la insulina sigue siendo la base imprescindible de nuestro tratamiento.
Por eso me parece especialmente interesante una investigación que se está llevando a cabo, entre otros centros, en el Hospital Clínic de Barcelona. Varios ensayos están estudiando si los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, conocidos sobre todo por su uso en diabetes tipo 2 y obesidad, podrían aportar beneficios también a las personas con diabetes tipo 1.
Y conviene dejar algo muy claro desde el principio: no se está hablando de sustituir la insulina.
En la diabetes tipo 1 necesitamos insulina porque nuestro organismo no produce la cantidad necesaria. Lo que se investiga es si los GLP-1 podrían utilizarse como complemento a la insulinoterapia y conseguir un beneficio metabólico adicional.
¿Por qué puede ser interesante?
Durante mucho tiempo hemos asociado la diabetes tipo 1 con personas jóvenes y delgadas. Pero quienes convivimos con ella sabemos que esa imagen se ha quedado bastante anticuada.
Podemos tener diabetes tipo 1 y, al mismo tiempo, sobrepeso u obesidad, resistencia a la insulina o dificultades para controlar el peso. De hecho, según explica el endocrinólogo Jesús Blanco, los estudios actuales muestran que el sobrepeso y la obesidad entre las personas con diabetes tipo 1 tienen una prevalencia similar o incluso superior a la de la población general.
Y aquí aparece una cuestión importante: tener diabetes tipo 1 no nos protege de los mismos problemas metabólicos que afectan al resto de la población.
Si además de necesitar insulina tenemos exceso de peso, las necesidades de insulina pueden aumentar y el manejo diario puede hacerse todavía más complejo. Por eso tiene sentido investigar tratamientos complementarios.
¿Qué están intentando demostrar?
Los ensayos quieren comprobar si añadir un agonista GLP-1 al tratamiento habitual con insulina puede mejorar el comportamiento clínico y metabólico de la diabetes tipo 1.
En España participan centros como el Hospital Clínic de Barcelona, Germans Trias i Pujol, Hospital de Badajoz, Ramón y Cajal y Virgen del Rocío, dentro de una investigación internacional mucho más amplia en la que se espera reclutar alrededor de 271 pacientes.
Uno de los aspectos que me parece más esperanzador es precisamente este: durante años hemos tenido muy pocas opciones farmacológicas más allá de la insulina.
Hemos mejorado muchísimo la manera de administrarla y de medir nuestra glucosa, pero disponer algún día de nuevas herramientas complementarias podría representar otro paso importante.
Pero todavía estamos hablando de investigación.
Que existan ensayos clínicos no significa que los GLP-1 sean ya un tratamiento general indicado para la diabetes tipo 1, ni que debamos intentar utilizarlos por nuestra cuenta. Precisamente estos estudios tienen que determinar qué beneficios aportan, qué riesgos existen y en qué perfiles de pacientes podría tener sentido utilizarlos.
Y tampoco debemos olvidar que estos medicamentos pueden tener efectos adversos y que cualquier cambio que afecte a las necesidades de insulina en una persona con diabetes tipo 1 requiere especial cuidado.
Por tanto, nada de interpretar titulares como "el GLP-1 sustituirá a la insulina". Eso no es lo que se está investigando.
Personalmente, después de tantos años viviendo con diabetes, cualquier investigación que amplíe nuestras posibilidades terapéuticas me parece una buena noticia, siempre que venga respaldada por evidencia científica.
Sensores, bombas y algoritmos han cambiado muchísimo nuestra calidad de vida. Quizá el siguiente salto no consista solamente en administrar mejor la insulina, sino también en encontrar tratamientos complementarios que hagan más sencillo controlar todo lo que rodea a la diabetes.
Los resultados todavía tardarán. Según las previsiones que recoge el artículo, podríamos tener conclusiones más claras en aproximadamente tres años.
Hasta entonces, toca esperar a los datos.
¿Utilizáis actualmente algún GLP-1 además de la insulina?
¿Os lo ha planteado alguna vez vuestro endocrino?
¿Qué experiencia habéis tenido?