Hay días en los que simplemente estás cansado. Cansado de mirar el sensor, pensar en lo que vas a comer, calcular hidratos, tomar medicación, hacer ejercicio, interpretar una glucosa que no entiendes o preocuparte por las posibles complicaciones.
Y al día siguiente toca volver a empezar.
Por eso me parece importante hablar de la relación entre diabetes y depresión. No para asumir que vivir con diabetes conduce inevitablemente a tener depresión, porque no es así, sino porque sabemos que ambas condiciones aparecen juntas con bastante frecuencia.
Según los estudios citados en el artículo, entre un 24 % y un 28 % de las personas con diabetes tipo 2 presentan depresión. Además, la relación parece funcionar en las dos direcciones: tener diabetes tipo 2 se asocia con un mayor riesgo de depresión y la depresión también se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Pero hay algo que me parece especialmente importante diferenciar. No todo el cansancio emocional relacionado con la diabetes es depresión.
Existe lo que conocemos como distrés por diabetes: esa sensación de agotamiento, frustración, preocupación o saturación provocada por tener que gestionar una enfermedad que prácticamente nunca te concede vacaciones.
Creo que muchos de los que vivimos con diabetes hemos experimentado algo parecido alguna vez. Unos días estás muy pendiente de todo y otros simplemente estás harto de pensar en diabetes. Y eso importa porque nuestro estado emocional puede terminar afectando también al control de la enfermedad.
Cuando una persona está deprimida puede resultarle mucho más difícil encontrar fuerzas para hacer ejercicio, comer adecuadamente, controlar su glucosa, tomar la medicación o acudir a las revisiones. No necesariamente porque no quiera cuidarse, sino porque tareas que normalmente parecen sencillas pueden convertirse en un esfuerzo enorme.
Entonces puede aparecer un círculo bastante complicado:
- Me encuentro mal emocionalmente.
- Me cuesta más cuidar mi diabetes.
- Mi diabetes empeora.
- Me preocupa haber perdido el control.
- Me siento todavía peor.
- Y vuelta a empezar.
Pero la relación no es únicamente psicológica.
Las investigaciones también están estudiando mecanismos biológicos compartidos entre diabetes, obesidad, síndrome metabólico y depresión. Entre ellos aparecen la inflamación crónica de bajo grado, alteraciones hormonales y la activación prolongada de los sistemas relacionados con el estrés.
El cortisol, por ejemplo, puede afectar al metabolismo de la glucosa y a la sensibilidad a la insulina. También se investigan mecanismos relacionados con la inflamación y hormonas metabólicas como la leptina.
Es decir, estamos ante una relación bastante más compleja que simplemente pensar que "una persona está triste porque tiene diabetes". Y precisamente por eso creo que deberíamos normalizar mucho más hablar de salud mental en nuestras consultas de diabetes. Cuando vamos al endocrino hablamos de HbA1c, tiempo en rango, hipoglucemias, peso, alimentación, ejercicio o medicación.
Pero ¿cuántas veces nos preguntan cómo estamos llevando emocionalmente todo esto?
Quizá deberíamos escuchar con la misma atención a una persona que dice "ya no puedo más con la diabetes" que cuando nos dice que está teniendo demasiadas hipoglucemias. Porque ambas cosas pueden terminar afectando profundamente a su calidad de vida.
También deberíamos intentar eliminar la culpa.
En diabetes escuchamos constantemente palabras como control, disciplina, adherencia, dieta o ejercicio. Cuando los resultados no son buenos es muy fácil pensar que estamos haciendo algo mal. Pero detrás de un mal control glucémico puede haber muchísimas circunstancias y, en algunos casos, también puede existir un problema de salud mental que necesita atención profesional.
Pedir ayuda psicológica no debería considerarse algo separado del tratamiento de la diabetes. Cuidar nuestra cabeza también forma parte de cuidar nuestra diabetes. Y quizá una de las preguntas que deberíamos escuchar más frecuentemente en nuestras revisiones sea una extremadamente sencilla:
¿Cómo estás llevando tu diabetes?
¿Habéis pasado alguna vez por una etapa en la que os habéis sentido completamente agotados de gestionar la diabetes?