Cuando hablamos de diabetes tipo 2 solemos pensar en glucosa, alimentación, ejercicio, medicación… pero cada vez hay más evidencia de que vivir con diabetes implica mirar mucho más allá de una cifra en el glucómetro.

Un estudio con casi 29.000 personas con diabetes tipo 2 ha encontrado algo que me parece especialmente interesante: las complicaciones que aparecen después del diagnóstico no siguen exactamente el mismo patrón en hombres y mujeres.

En las mujeres, sobre todo entre las más jóvenes, los problemas de salud mental aparecen con mayor frecuencia. Ansiedad, depresión y otros trastornos psicológicos fueron diagnosticados en un 8,1 % de las mujeres, frente al 5,3 % de los hombres.

Y creo que este dato merece atención. Quienes vivimos con diabetes sabemos que la enfermedad no se queda únicamente en el cuerpo. Está la preocupación por los controles, el miedo a las complicaciones, la sensación de no hacerlo nunca suficientemente bien, las decisiones constantes sobre comida, ejercicio o medicación… Todo eso también pesa.

Además, el estudio señala que las mujeres de entre 16 y 39 años fueron las que mostraron una mayor probabilidad de desarrollar problemas de salud mental tras el diagnóstico. Los propios investigadores plantean que sería importante incorporar de forma más habitual la evaluación psicológica dentro del seguimiento de la diabetes.

En los hombres, sin embargo, el patrón fue diferente.

Presentaron con mayor frecuencia enfermedad cardiovascular o renal avanzada: un 8,4 %, frente al 5,3 % de las mujeres. Y estas complicaciones aparecieron, de media, antes: alrededor de los 60 años en los hombres frente a los 66 en las mujeres.

La hipertensión también fue ligeramente más frecuente entre los hombres, aunque hay un dato que nos afecta prácticamente a todos: fue el problema de salud más habitual después del diagnóstico de diabetes tipo 2, independientemente de la edad o del sexo.

Por eso este estudio me recuerda algo que a veces olvidamos cuando estamos demasiado pendientes de la glucosa: controlar la diabetes no consiste únicamente en tener una buena HbA1c.

También significa vigilar la tensión arterial, el colesterol, los riñones, el corazón… y nuestra salud mental.

Otro resultado especialmente llamativo fue que las personas que desarrollaron problemas de salud mental después del diagnóstico también presentaron una mortalidad más temprana. No significa que exista necesariamente una relación directa de causa y efecto, pero sí refuerza una idea importante: la salud mental debería considerarse una parte más del cuidado de la diabetes, no algo secundario.

Por supuesto, estos resultados hablan de tendencias en grandes grupos de personas. No significa que por ser hombre vayas a desarrollar problemas cardiovasculares ni que por ser mujer vayas a sufrir ansiedad o depresión.

Pero sí pueden ayudar a los profesionales sanitarios a anticiparse mejor a determinados riesgos.

Después de leer estudios como este, cada vez tengo más claro que necesitamos una atención mucho más personalizada. Porque dos personas pueden tener exactamente el mismo diagnóstico de diabetes tipo 2 y, sin embargo, necesitar un seguimiento muy diferente.

Y quizá en nuestra próxima revisión, además de preguntar cómo tenemos la glucosa, también deberíamos preguntarnos:

¿Cómo está mi corazón? ¿Cómo están mis riñones? ¿Cómo está mi tensión? Y, sobre todo, cómo estoy yo?