Me ha llamado la atención una investigación de UTHealth Houston publicada en Science Translational Medicine. Han conseguido ralentizar e incluso revertir parte del daño nervioso provocado por la diabetes en ratones.

La neuropatía periférica diabética puede afectar sobre todo a manos, piernas y pies. Puede empezar con hormigueos o pérdida de sensibilidad, pero también provocar ardor, dolor, calambres o debilidad muscular. Y perder sensibilidad en los pies tiene además otro problema: una pequeña herida puede pasar desapercibida y acabar complicándose.

Actualmente existen tratamientos para controlar algunos de esos síntomas, especialmente el dolor, pero eso es muy diferente de reparar el nervio dañado.

Los investigadores han puesto el foco en una enzima llamada MMP-9 (metaloproteinasa de matriz-9), relacionada con una respuesta inmunitaria excesiva en el sistema nervioso periférico y con la progresión del daño. Para bloquearla desarrollaron unos anticuerpos monoclonales capaces de actuar específicamente sobre esta enzima.

Lo interesante viene después. Al administrar estos anticuerpos a los ratones, observaron regeneración de fibras nerviosas y una mejor cicatrización de las heridas en las patas.

Es un cambio de enfoque que me parece especialmente interesante: intentar actuar sobre el mecanismo que está produciendo el daño en lugar de limitarse a aliviar sus consecuencias.

Eso sí, conviene poner los pies en el suelo, nunca mejor dicho. Que funcione en ratones no significa que mañana vayamos a tener un tratamiento para la neuropatía diabética. Todavía habrá que comprobar su seguridad y eficacia en humanos y recorrer todo el proceso necesario antes de saber si realmente puede convertirse en una terapia.

Pero para quienes llevamos muchos años conviviendo con la diabetes, investigaciones así tienen un significado especial. Durante mucho tiempo hemos hablado de las complicaciones como daños que, una vez producidos, había que intentar frenar y aprender a manejar. Pensar que en el futuro algunos de esos daños quizá puedan repararse cambia bastante la conversación.

Y creo que esa es la parte de esta noticia con la que me quedo: no estamos ante una cura ni ante un tratamiento disponible, pero sí ante una línea de investigación que intenta algo mucho más ambicioso que reducir el dolor. Intenta que el nervio vuelva a recuperarse.

Saludos,